El baño Japones

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Sagrado lugar para algunos, fuente de relajación para otros, el baño es más que un elemento indispensable para vivir en comunidad o un mecanismo de limpieza diaria.

El baño Japones

 

El baño Japones

Cuando este tema sale a colación en alguna conversación, siempre llegan los famosos rumores de que en otras latitudes del planeta no es algo ni tan común, ni tan cotidiano, como lo es para nosotros los latinos, que no concebimos la vida si no empezamos el día con un buen duchazo. Es claro que en otras épocas, por ejemplo en la edad media Europea, la higiene dejaba mucho que desear y el baño no se considera nada bueno, si no una fuente de enfermedades que debilitaba la sangre. Todo lo contrario que sucedía con algunos pueblos indígenas para quienes bañarse era el sagrado contacto con los espíritus de la tierra. Lo que me hace reflexionar que la forma como se aborde esta práctica o lo que se piense del baño, es tan definitivo para una cultura, como los rituales funerarios.

Para los asiáticos por ejemplo en especial para los japoneses, el baño no es solo una fuente de buena salud si no un ritual, que como todo en su cultura denota una marcada y estudiada faceta. La primera diferencia radica en la hora, para nuestros amigos nipones lo normal es bañarse en  la noche y no en la mañana, y aunque esto ha ido cambiando con los años y la influencia de occidente, muchos de los japoneses tradicionales siguen esperando la noche para bañarse

Segundo y tal vez lo que hace más diferente este pequeño espacio es la utilización que se hace del agua. Siendo Japón una cadena de islas muy pobladas desde hace tiempo tienen claro que uno no puede vivir desperdiciando. Lo común es que le cuarto de baño de una casa antigua tenga un espacio para enjabonarse y una tina donde la familia comparte el agua caliente


La cosa es sencilla, antiguamente cuando llegaba la hora de tomar un baño el jefe de la familia era quien tenía prelación. La persona se sentaba cerca de la tina de agua y con una toalla y jabón se restregaba el cuerpo hasta quedar bien limpio (cuando se tenía dinero se podía contratar a alguien para que te enjabonara y te diera un masaje) después libre de impurezas esta persona se sumergía en la tina y disfrutaba del placer del agua, para luego cederle  el turno al miembro de la familia que le seguía en dignidad,  así el ultimo le que le tocaba el agua más fría, a menos que compartieran el espacio.

 
En el Japón moderno lleno de rascacielos y computadoras, los baños públicos se han hecho muy populares y allí se mantienen las mismas costumbres, aunque no entre miembros de una familia si no entre extraños que comparten las amplias piscinas de agua caliente desnudos. Por supuesto que el lugar está dividido por genero y hombres y mujeres no se mesclan, aún así el hecho de irse a bañar  a un lugar lleno de desconocidos y sin poderse cubrirse, sería una prueba que muchos occidentales no podríamos soportar, pero que para ellos  que viven en espacios repletos de personas  y tiene claro que el aislamiento es mental es el equivalente a la soledad, es tan natural como sentarse a comer en un restaurante.

 

En tina o en regadera, solos o en público, el baño siempre es algo que nos permite liberarnos no solo de las impurezas  físicas, sino de todo lo que nos rodea, creando un momento de contacto con nuestra propia naturaleza.

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